El pasado 10 de diciembre se cumplieron 100 años del primer juego sin hits ni carreras lanzado en Puerto Rico. El autor fue el ponceño Francisco “Paquito” Montaner.
El béisbol boricua tenía apenas 13 años de actividad organizada. El derecho Montaner, quien nació el 16 de agosto de 1894, tenía 17 años de edad y ya era uno de los colosos de la loma, junto a Manuel “El Indio” Mutis y Lorenzo Roque, entre otros. Había comenzado su carrera en el 1910 y también se había destacado en el tiro de la pesa.
El escenario fue el Parque Atlético Escolar de Ponce (conocido después como el Parque Charles H. Terry), construido en 1910.
Los ponceños se midieron por segunda ocasión a la novena Aguirre de Guayama. El día anterior habían ganado 3 a 2 y buscaban rematar a los guayameses.
Montaner estuvo colosal al ganar 10 a 0; no permitió incogibles, dio cuatro bases por bolas y ponchó a 12. Su receptor fue Cayetano Pou.
Durante su exitosa carrera durante el periodo de 1910 al 1924, Montaner se ganó a los mejores equipos locales y del exterior que visitaron a Puerto Rico. Los periodistas de aquella época lo llamaban el "hacedor de ceros" ya que casi a todos los dejaba sin anotar.
El otro centenario es el natalicio de Joshua Gibson. Nacido el 21 de diciembre de 1911 en Buena Vista Georgia, el corpulento receptor se hizo famoso por sus larguísimos batazos, que conectó por el Caribe y los Estados Unidos.
Gibson vino por primera vez a Puerto Rico en el 1934 con las Estrellas de Ramírez. Cobraba $12 semanales, el sueldo más alto de la novena. Regresó en 1936 como dirigente-receptor de los Brooklyn Eagles.
En 1939, Gibson debutó en la Liga de Béisbol Semiprofesional de Puerto Rico con los Cangrejeros de Santurce. Pedrín Zorrilla, dueño de la nueva novena, tenía gran amistad con él y lo contrató como refuerzo junto a Dick Seay y Billy Byrd.
La temporada fue una lucha por el título de bateo entre Gibson (.380) y Perucho Cepeda (.383). No obstante, Gibson impidió que Cepeda se adjudicara la triple corona de bateo al llegar primero en jonrones (6), uno más que Cepeda. En carreras empujadas, Cepeda fue un claro líder con 58 mientras Gibson impulsó 28.
Zorrilla repitió a Gibson en el 1941-42 y esta vez el corpulento receptor se llevó la corona de bateo con el astronómico promedio de .480, producto de 59 imparables en 123 turnos. Esa marca de bateo es la más alta registrada en el béisbol de Puerto Rico al igual que su promedio de "slugging" que fue de .959 Además, Gibson fue líder en cuadrangulares con 13 y llegó segundo en carreras empujadas (43), perdiendo la oportunidad de convertirse en el primer triple coronado de nuestro béisbol.
Con el advenimiento de la Segunda Guerra Mundial, Puerto Rico dejó de contratar refuerzos jugando su torneo con peloteros nativos. Durante ese periodo, 1942 al 1945, Gibson continuó jugando en las Ligas Negras.
En 1943, fue diagnosticado con un tumor en el cerebro. Su personalidad cambió drásticamente convirtiéndose en una persona sumamente irritable. Los dolores de cabeza eran agudos y seguidos. Gibson no quería operarse por temor a quedar vegetal y no poder jugar más béisbol.
Pedrín Zorrilla lo trajo nuevamente a Puerto Rico para el torneo de 1945-46 pero no era el mismo, bateando un anímico .190. Mientras estuvo en Puerto Rico, Zorrilla se preocupó mucho por él, recluyéndolo en el hospital para que se restableciera. Gibson nunca olvidó ese gesto de Pedrín.
En diciembre de 1946, Pedrín recibió una postal navideña donde Gibson escribió un mensaje corto pero de mucho significado: "Siempre mi hermano". Un mes después, 20 de enero de 1947, falleció en Pittsburgh, y fue enterrado en una tumba sin identificar.
Pero la historia no termina ahí. En 1975, Pedrín con su hijo Enrique y el otrora jugador de las Ligas Negras, Ted Page, fueron al cementerio de Allegheny, en Pittsburgh. Allí le informaron el número de la fosa y en qué área podría estar Gibson. Al llegar al lugar, estaba repleto de hojas por doquier. Pedrín comenzó a removerlas con sus manos hasta que encontró la tumba con el número que le habían dado. Posteriormente hizo las gestiones con Monte Irvin, quien trabajaba para ese entonces con el Comisionado del Béisbol, Bowie Kuhn, para que le pusieran una lápida que hoy día identifican los restos del inmortal del Béisbol.
Gibson fue exaltado al Salón de la Fama del Béisbol en 1972. Dicen los historiadores que conectó más de 800 jonrones. ¡Cuántas veces hemos oído y leído que Gibson era el "Babe Ruth negro"! pero podemos decir también que Ruth era el "Joshua Gibson blanco".